Visión estratégica: una Argentina que mire al mar

La riqueza de nuestra plataforma marítima, una fuente inapreciable para el desarrollo que tenemos desatendida.

Es necesario ser audaz en el desarrollo de un perfil industrial integrador que pueda dar mano de obra a los más de 5 millones de desocupados que tiene la Argentina y generar divisas suficientes para hacer frente a nuestras obligaciones externas e internas.

La Argentina post cuarentena necesita redefinir cuál será su perfil industrial y productivo para, a partir de allí, establecer pautas claras y concretas de crecimiento y desarrollo que den trabajo a los millones de desocupados que venimos arrastrando, más los nuevos que dejará esta fatalidad, que superarán los cinco millones de desocupados en total, como así dar respuestas a la falta de generación de divisas.

Un perfil industrial y productivo “integrador” es el sustentado en la integración verdadera y novedosa de los sectores agrícola, ganadero y minero culturalmente arraigados en nuestro pueblo, con la incorporación de la explotación de los recursos marítimos, con agregado de tecnología y manufactura que permita el incremento del valor de lo producido por la incorporación de la mano de obra y conocimiento nacional, orientado fundamentalmente hacia aquellos productos que nos permitan una mayor competitividad e incluso “exclusividad” en el marco exportador, como así, en el desarrollo naviero mercante y en el área de seguridad marítima en consorcios regionales internos y de ser necesario con países del continente, en particular los del Mercosur, tanto con capitales y conocimiento públicos como privados.

Esta nueva forma de pensar la Argentina nos permitirá el desarrollo industrial y productivo de nuestra plataforma marítima, ejerciendo en forma efectiva la soberanía marítima prácticamente hoy abandonada a su suerte y, a su vez una explotación racional y pautada de los productos del mar y de la plataforma continental nos permitirán generar fuentes incalculables de riquezas. No debemos olvidar que estamos en una posición estratégica de protagonismo y valor por cuanto con la hermana República de Chile somos una punta de lanza inserta en el gran continente de agua del planeta (mares océanos) y esperanza de la humanidad, cuando los recursos y espacios de la tierra comiencen a escasear.

Esta redefinición del perfil industrial y productivo generará asimismo una importante inversión pública y privada en ciencia y tecnología para permitir el desarrollo adecuado en las áreas respectivas que hagan al desarrollo nacional (infraestructura, energía, comunicaciones, software, informática, transporte en general e industria naval en particular, etc.) a fin de lograr un autoabastecimiento como soporte de la actividad industrial y una ruptura de la dependencia externa. El objetivo hacia el autoabastecimiento sustentable es esencial en esta propuesta, el que será factible concretar respetando ciertas premisas de la mundialización, como ser el no cerrarnos dentro de nuestras fronteras, ni pretender afectar derechos de otras naciones, sino buscando nuestro propio espacio.

El perfil industrial/productivo integrador propuesto, permitirá al país lograr beneficios comparativos en el intercambio mundial que realice y crecer en forma permanente y sostenida, dando respuesta a la ausencia de trabajo genuino y a la generación de riquezas y capitales nacionales, que su ausencia, nos agobian desde hace décadas a los argentinos.

Nuestro territorio tiene una extensión aproximada de 2.78 millones de kilómetros cuadrados, y la extensión marítima es de aproximadamente 1.8 millones de kilómetros cuadrados, casi otra argentina continental. El mirar hacia el mar con visión estratégica, esperanza y coraje, sin descuidar nuestro territorio continental, es la salida que tenemos a la vista, pero que nuestros pre conceptos culturales no nos dejan ver.

Carlos Lionel Traboulsi es abogado, diplomado en relaciones internacionales, Secretario General Partido Demócrata Cristiano CABA.

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